La zona de confort tambalea.

Podemos decir que has tenido la suerte de que San Valentin te ha pillado de paso. Enhorabuena, has sabido aprovecharlo. 
La noche de antes yo te estaba preparando un detalle. Sé que contigo nunca fallo en cuanto a comida respecta, y pensé, te gusta la mermelada de fresa, es lo único que tengo en la nevera, perfecto, te haré unos hojaldres rellenos de mermelada. Buena decisión.
Me llamaste por Facetime y yo dije, de acuerdo, puedo conseguir engañarte así que sabre disimular. Obviamente conseguiste tragarte que me estaba organizando la comida de toda la semana. Aveces me es un beneficio que seas... "ingenuo".

Como siempre, por falta de batería (por tu parte) decidimos cortar la llamada. Yo aproveché para poder terminar con mi idea tranquilamente. Después de ver el estropicio que había formado, pues se me deshizo la masa, la mermelada se salió de hojaldre... en fin. El resultado no fue tan desagradable pues algo sí salió bien. Como me sobró masa, decidí hacer un corazón relleno de frutas de frambuesa.

Horas después oí la puerta abrirse... y pensé:
- ¿serán mis compañeras de piso Elena y Maila? No... son demasiado silenciosas. Mierda, seguro que es Mario.

Conforme el silencio de la persona que entraba por la puerta se hacía más ruidoso, me reafirmaba en mi presentimiento. Me entró el pánico pues, él lo más posible es que fuera a mi cuarto, pero si entraba a la cocina me pillaría literalmente con las manos en la masa, así que ante el agobio, no se me ocurrió otra que salir por la puerta, reafirmar que era él, cerrar la puerta con feroz nerviosismo y gritarle:

- ¡Lo sabía, sabía que eras tú!

Él no se esperó, ni mi reacción, ni que yo saliera por la puerta, de echo él lo que se esperaba que es estuviera haciendo yoga en mi habitación en modo autista con la música a tope. Así que él, sin pararse a pensar en que hacer, sacó corazones pequeños de cartón para tirármelos encima como si fueran pétalos de rosa, ante todo yo solo podía reír y mirarle, subnormal yo que en vez de darle un beso y agradecerle le dije, ¿tú sabes que esto ahora lo vas a recoger tú? 

(Osea tía eres gilipollas, te hace algo de puta película romántica y tú le puto dice eso, ¿enserio? ¿de qué grado es el tumor de tu cerebro?)

Me hizo un regalo muy cuqui, no sabría describirlo pero se basaba en una rosa y un osito pequeño. Y adjunto justo después

- Esto de momento

Hice caso omiso aunque no puedo negar que minutos después se me pasó por la cabeza y lo estuve analizando unos segundos hasta que me distraje de mis pensamientos.
Después de eso hicimos mi sesión de yoga, juntos, y fue realmente divertido ver como él intentaba hacer yoga pues todos sabemos que por fisionomía el hombre no es tan flexible como la mujer, pero Mario, te admito que fue realmente tierno ver como lo intentabas solo por pasar ese momento juntos. Nos reímos por largo tiempo, pero nos reímos de una forma tan sana como hace en mucho tiempo, fue real y agradable... de verdad.
Después, nuestro intento fallido por ver una película romántica nos hizo acabar viendo una serie que solemos ver todos los días pero bueno, sigue siendo algo agradable para pasar San Valentin juntos. 

Al día siguiente fuimos a la universidad juntos, teníamos clase, un fracaso de clases, pero teníamos clases. Estoy en esos días en los que me siento obesa y me restrinjo las comidas, por lo que, mientras que el se pedía una increíble hamburguesa, yo me tomaba un vaso de colacao. Únicamente.
En ese momento le entregué el tupper de lo que la noche anterior había preparado para él, le encantó, pero más le encantó la historia oculta tras su otra parte del papel. Lo que ocurría detrás de la puerta de la cocina. Que se lo preparaba mientras hacíamos videollamada. Que me pilló preparandoselo media hora después.

Estábamos muy bien hasta que ocurrió el terremoto en el momento que nos teníamos que ir a clase. Cuando llegamos al aula me preguntó si llevaba yo los postres. Obviamente no. Se había quedado en la cantina. Salí corriendo del aula, dentro de mi zona de confort, (cuando hablo de zona de confort hablo de un estado psicológico) en extrema ansiedad y discuto al ver que mi novio había descuidado el regalo que yo le había echo por San Valentin después de días anteriores haberle dicho que no esperase ninguna muestra de nada por mi parte. Llegué al sitio y no sabía absolutamente nada del tupper. Lo dí por perdido. Entré en cólera y me puse muy furiosa. Automáticamente, entré en mi zona de confort de me importas una mierda. Él salió corriendo detrás mía, entró en ansiedad al darse cuenta de que había cagado el día que tan perfecto le estaba yendo, precioso, hermoso, lleno de amor, parecía que esto podía arreglarse, ir bien. 
Me siguió, me intentó hacer entrar en razón, yo estaba tan disgustada que ni quería mirarle, hablar con él, tocarle. Nada. Me había decepcionado (aunque ni estuviera en sus planes que pasara eso). Me hizo intentar comprender que: 

- En ninguno de los mundos paralelos existentes se me pasaría por la cabeza hacer eso. Pensé que lo habías cogido tú. Vi que te me ibas de la mesa de comida y solo salí detrás tuya corriendo y ni lo pensé, pensé que lo habías cogido tú. 
Porfavor perdóname, no estaba en mi mano, yo no he buscado esto. 
Ven conmigo al baño, porfavor.
Hablemos esto. 
No me hagas esto porfavor
No me puedo creer todo esto que está pasando.

Mis respuestas solo eran silencio. Mi persona era ausente.
Yo tampoco podía creerlo.
Él decidió abandonar la clase, se fue solo y no volvió. Me insistió muchísimo por Whatsapp y después de darle muchas esquivas decidí ir en su busca.

(...)

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