Inconsciencia

¿Hasta qué punto estamos hechos el uno para el otro? Si sin quererlo nos pensamos al mismo tiempo, si sin quererlo nos queremos escribir a la vez, si sin quererlo queremos mirarnos, si sin quererlo queremos comernos, y quizá nuestras almas no lo hacen pero nuestras miradas sí se atreven. Si sin quererlo queremos tocarnos, acariciarnos, arañarnos, sentirnos, hacernos, juntarnos. Si sin quererlo queremos querernos. 

Si nos perdemos de vista nos encontramos las pupilas siempre, si nos sentimos con las almas desde dos extremos de una habitación. Si estando separados nuestras presencias ya se habían acercado hace tiempo. 


Porque somos pero no somos y lo más bonito es serlo sin quererlo, porque querernos en el sentido físico dejó de ocurrir, pero cuando dos almas se han destinado nunca dejan de estar, aunque sus respectivos cuerpos hayan seguido sus caminos. 


Los sedimentos de una montaña siguen perteneciendo a la misma montaña aunque el temporal la haya hecho volar. 


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